Relato #3: Inferno


Me amarraste sólo para ti y me hipnotizaste tan bien que no me di cuenta de que me asfixiabas hasta que fue demasiado tarde... y caí.

Caí en el abismo de dolor y de confusión. El abismo que tu mismo creaste, que se ajustaba perfectamente a ti y a la manera en que vivías.

Ahí es donde estabas, callando, fingiendo, engañando… increíble camelo en el que me vi envuelta, en el que me arrastraste.

Confiaba en que nunca me lastimarías, confiaba en ti, en tu palabra, pero ¿es que no ves?

Yo tuve que pagar por tus mentiras, porque después de tanto tiempo aún no sabes ser sincero contigo mismo.

Te llevabas del momento, me herias con tus palabras y acciones tantas veces como eras empujado. Yo creía… yo creo que no puedo seguir amarrada en tu oscuro abismo.

De veras quise conocerte, pero tu solo te amoldaste a lo que yo quería y no mostraste quien eras. Lastimaste mi cara, lastimaste mi mente, lastimaste mi corazón. No los marcaste, los destrozaste, los usaste.

Ahora, no eres tu quien tiene que repararse. Ahora no estas ahí para ayudarme.

Sigues en el abismo, pero la diferencia, ahora, es que quiero salir por decisión propia, con mis manos y pies, por más que se lastimen.

Estoy casi llegando a la superficie y ahí es que me haces la herida más grande y más sangrante. Se supone que debe de gustarme, me hipnotizaste para eso, para amar lo que causa tormento.

Te miro a los ojos con toda la desesperación y la rabia acumulada en mi interior, porque aún viendo que quiero salvarme sigues tentándome y lastimándome. Quieres que salga de aquí con más cicatrices de las que ya me has hecho.

Con toda la fuerza que me queda, te empujo, te aparto… ya no quiero más sufrimiento. Eres un monstruo ante mis ojos.

Lastímate a ti mismo, pero no a mi.

Salgo de la oscuridad.

Mientras me aparto con lentitud debido a la gran última herida, me detengo y recorro todo el camino de vuelta. Debía cerrar el agujero, debía pensar en los demás que podían caer en aquella trampa, pero nuestras miradas se cruzan y decido dejar el abismo abierto.

No es que los demás no me importen, es que estoy dándote la oportunidad de saber lo que es ser libre aquí arriba.

Mientras no actues por amor a ti, mientras no decidas exorcizar tus demonios, seguirás siendo negro e inmoral allí, en la soledad de tu oscuridad.

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