Cartas A Una Amiga Lejana #2


Querida amiga:

Ya no puedo seguir fingiendo. Hoy llegué al punto de rendirme.

No soy feliz.

Antes estaba tan orgullosa de lo que era, pero ahora no sé absolutamente nada. Siento que me drené, pero no sé donde volver a recargarme. Muchas veces quiero paz, por eso me mantengo encerrada, pero de repente la habitación parece asfixiarme y quiero salir. Quiero desaparecer, y sé como hacerlo, pero me detengo porque a veces la soledad que siento al hacerlo es tan grande que las voces de los desconocidos me consuelan.

Quedarme en el mismo lugar que me hace daño ya me esta matando. Me estoy ahogando. Me estoy muriendo. No puedo vivir o sentir que vivo aunque lo intente. No puedo estar para nadie porque ya no puedo estar para mi misma.

No se donde estoy y no me gusta sentirme así. No me gusta el limbo, no me gusta la confusión ni la inseguridad.

Lloro todos los días porque no puedo aguantar mi peso. De esta carga no se como liberarme. Siento que no tengo nada.

A veces, hasta me siento inútil.

¿Por que lo intento una y otra vez y siempre es lo mismo?

Es como... caminar en un desierto. Estoy cansada de caminar y no encontrar nada. Ni a una persona, ni un poco de agua. Tengo sed, y no sé cual de los tres es el que está sediento: mi cuerpo, me mente o mi alma.

¿Cuándo todo volverá a estar bien?

¿Cuándo dejará de dolerme?

¿Cuándo dejaré de tener miedo y tomar el primer paso?

Tristemente,

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